Se acerca el 16 de septiembre, esta fecha tan tradicional, tan arraigada. Trasmitida de boca-en-zócalo a través de las generaciones y festejada por todos los mexicanos; esta celebración es orquestada cada año por nuestros líderes, adultos y gobernantes. Ellos gritan y nos invitan a gritar:¡QUE VIVA MEXICO!
Nos piden hacer un desmadre impresionante, liberar cada uno de los Kilojulios en nuestro organismo joven para crear una reverberación patria y al unísono resaltar cuan bello es nuestro país. Esto es glorioso pero a la vez es espantoso.
Espanta, pues es casi imposible no escuchar la disonancia que se desata cuando son estos mismos adultos los que, continuamente y en cualquier día menos el 16 de septiembre, nos repiten cuan jodidos estamos: como mexicanos, como individuos y como país.
Nos dicen que en México los políticos y los plátanos se parecen, ya que nunca encontrarás a uno derecho. Aseguran que el que no tranza no avanza y que la cultura del mínimo esfuerzo en nuestro país está más arraigada que “Livin´ la Vida Loca” durante el Latin Boom. Critican nuestra supuesta apatía social y ven como señal apocalíptica el hecho de que hagamos 3 o 4 cosas a la vez (como chatear, escuchar música y terminar la tarea). Afirman que “en sus tiempos” las cosas eran sumamente diferentes, que ellos SI respetaban las jerarquías familiares y corporativas y que hoy en día vivimos inmersos en un mundo tan tenso y tan veloz que podría formar parte de una película de Ridley Scott.
Lo que pasa es que muchas personas de “avanzada madurez” tienen la mente más preconcebida que los resultados de una elección parlamentaria en Cuba. No hay porque culparlos ni extrañarnos, ellos han vivido mucho. Vivieron Tlatelolco, las nacionalizaciones, las privatizaciones, los errores (de diciembre o de cualquier otro mes), las mutaciones progresivas de la maestra Gordillo. Durante los últimos 40 años sus vidas han navegado a través de una serie de sucesos que, entendiblemente, han cincelado imágenes negativísimas en el pensar colectivo del adulto mexicano.
Muchas personas mayores ya tiraron la toalla social. Aquellos sueños idealistas y progresivos que alguna vez tuvieron fueron convirtiéndose lentamente en frustraciones disfrazadas de quejas sistemáticas, dirigidas hacia el estado actual de las cosas o hacia la cultura juvenil del momento.
Pero nosotros los jóvenes aun tenemos la tolla bien puesta. A nosotros los “amateurs” nos falta vivir muchísimas cosas, y que muchísimas de nuestras cosas cobren vida. Así es que este 16 de septiembre yo preferiría gritar:
Viva el déficit de atención y las noticias nano-sintetizadas que invaden nuestras PalmsViva el Gigabytaje de nuestras IPODs, inagotable como nuestras ganas de comernos al mundo
Vivan los raves maratónicos del jueves, ese realismo mágico donde los desiertos son momentáneamente poblados por individuos subordinados a los ritmos repetitivos de un ordenador.
Viva nuestra globalización, of course, pues no poder comprar un panini en el luonge mientras esperas a que llegue tu Martini de chile poblano estaría en Chino.
Viva nuestra cultura y nuestra contracultura, vivan los jóvenes vegetarianos y los adolescentes cazadores de venados. Vivan los emergentes intelectuales y las futuras estrellas de futbol divisional. Vivan los juniors y los becados por excelencia, vivan los emprendedores juveniles y los grillos profesionales de la política juvenil local. Vivan los nacientes escritores y los matemáticos que apenas comienzan formular, integrar y despejar sus conocimientos. Vivan los músicos de cochera que aún deben dormirse antes de las 11 de la noche. Vivan las jóvenes de carrera ejecutiva y viva la equidad proporcional de género en el matriculado universitario. Viva la fiesta semanal, de agenda tan subjetiva que sólo han quedado ilesos algunos lunes lluviosos. Viva el hip-hop, el reggaetón y el remix de la 9na sinfonía de Beethoven, cortesía de DJ-THOVEN35.
Que VIVA esta juventud y todo lo que la acompaña…
Esto es lo que tiene que pasar antes de que se podamos nosotros formular toda una nueva serie de conclusiones y comparaciones retrospectivas. Como jóvenes tenemos que VIVIR e invadir las esferas políticas, empresariales y sociales de nuestro país. Tenemos que hacer y deshacer cuantos paradigmas se nos pongan enfrente y a partir de las consecuencias, entonces sí, concluir que como mexicanos somos de tal o cual manera, o que nuestros hábitos individuales son así de grandiosos o espeluznantes.
Yo no sé si los adultos dominantes de nuestro país realmente quieren que VIVA MEXICO. Pareciera que tanta crítica y tanto derrotismo no podrían hacer más que matar toda nuestra esperanza juvenil.
Es por esto que, como mexicanos emergentes que somos, no nos queda de otra más que asegurarnos que este 16 de septiembre VIVA nuestra patria y respire nuestro país.
ESTE ARTICULO FUÉ PUBLICADO ORIGINALMENTE EL 14 DE SEPTIEMBRE EN EL SUPLEMENTO "GENERACIÓN UNIVERSITARIA" DEL PERIÓDICO EL UNIVERSAL, Y SE UTILIZA CON PERMISO DE DICHA PUBLICACIÓN. SU AUTOR ES EL DUEÑO DE ESTE BLOG.

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