martes, 11 de noviembre de 2008

Pluma, Megáfono y Credencial de Elector

El miércoles pasado malabareaba entre los cuatro o cinco canales que tienen tramitada su licencia de conducir por las ondas de nuestro espectro electromagnético mexicano.

Recuerdo que era tardísimo, que me encontraba en ese pedazo de la noche típicamente reservado para la jeta, las relaciones sexuales, los viajes madrugadores al aeropuerto o la llamada a la novia que se fue a estudiar a Inglaterra-. Eran las 5 de la mañana y yo estaba más despierto que Henry Paulson antes de la aprobación del estímulo fiscal norteamericano.
Como no tengo novia estudiando en algún país lejano y maravilloso –Penelope Cruz y yo decidimos darnos un tiempo la semana pasada- Y la turbosina me había impedido programar algún viaje interesante, y eso de las relaciones sexuales a las cinco de la mañana nada más se consigue en lugares políticamente muy incorrectos; Me dispuse a desempolvar la vieja antena/pararayos y darle una chancita a esa onda de la tele nacional.

Después de estirar un poco las yemas de los dedos y hacer movimientos estilo "flex" con las manos, posicioné mi dedo gordo encima del botón del "+ channel" y me preparé para darle una probadita a la ofrenda televisiva.

Me di cuenta que en menos de dos minutos ya le había dado a los canales disponibles más vueltas que los senadores al tema de la reforma petrolera, y me acordé que en este país conseguir una concesión televisiva es más difícil que lavarle el cabello a Alex Lora con una mano en menos de 20 minutos. Era frustrante ver que sólo transmitían las dos televisoras importantes y el canal del congreso –el cual me estimulaba de la misma manera que lo haría una disertación doctoral acerca de las propiedades mecánicas de las grapadoras-.

Con todo esto, estuve a punto de resignarme a cosechar mi sueño a través de una de las actividades menos productivas existentes desde que se inventó el tamagochi: jugando sudoku; Pero sucedió algo exageradamente extraño: Aquí en tierras regias al pasar del canal 28 en tele local la señal se regresa al canal 2, el cual es el primero de toda gama; pero en esta vuelta –por razones aún incomprensibles para mí – Esto no sucedió.
El numerito típicamente verde que indica el canal en las teles del mundo no decía 2, ni 4 ni 10; de hecho, no decía número alguno. En ese espació en vez, igual en color verde, se leía la palabra OJO. Naturalmente me asusté, inclusive me
hice un poco para atrás. Sabía que estas teles de última generación tenían uno que otro avance interesante, pero de eso a que tuvieran conocimientos de anatomía pues ya era demasiado.

Todavía no recuperaba la tranquilidad cuando comenzó a proyectarse un infomercial:

'Buenos días mexicano, mi nombre es Benito Juárez. Tal vez me recuerdes por mis apariciones en los billetes de veinte, o por mi presencia en aquel mural "Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda" de Diego Rivera. El día de hoy me encuentro con mi gran amigo Juan Escutia, quien a pesar de estar un poco enyesado -sufrió una caída considerable hace poco- nos hizo el favor de acompañarnos con todo y su bandera en esta transmisión tan importante.'

'Gracias, gracias mi benemérito. La verdad es un honor estar aquí, especialmente porqué que esto nos brinda la oportunidad de ofrecerle a usted un producto nuevo e innovador, único en el mercado.'

'Tiene razón el chamaco, hoy les venimos a presentar el exclusivísimo, el inigualable, "Patriotator 2008"

'¿Patriotator? Suena interesantísimo Ben, por favor cuéntanos que es'

'En verdad que es interesante. ¿No estás cansado de pasar horas en la cocina hirviendo, picando y sumergiendo en cloro cada una de las declaraciones políticas, de los escándalos de corrupción y de las promesas de campaña incumplidas que se te presentan a diario, con el fin de poder disfrutar una sana, digerible y nutritiva porción de amor mexicano, baja en pesimismos saturados?'

'Si lo estoy Ben'

'¿Y apoco no estás harto de batallar para que tus amigos se traguen ese platillo de esperanza que preparas cada vez que los invitas a comer?'

'Ya ni me digas, Ben'

'Pues quiero que sepas qué no es tu culpa. No es que no sepas cocinar, ni que los ingredientes estén caducos; Lo que pasa es que no tienes el Patriotator 2008. Este nuevo dispositivo contiene celdas de propositivato-de-sodio que eliminan la demagogia y convierten cualquier partícula de corrupción pública en una sentencia judicial debidamente dimensionada. Además de esto sus paneles de acido-de-campaña desmantelan cualquier promesa vacía que pueda habérsele escapado a algún candidato.'

'¡Guauu, esto es increíble Ben! ¿Pero, cuánto cuesta?'

'Sólo un poco de esfuerzo Juan, además de unos cuantos pagos semanales chiquititos de voluntad. En este momento existe tanta demanda que no podemos ofrecerlo al chaz-chaz, pero si llamas ahora mismo mandaremos una pluma, un megáfono, y una credencial de elector para que te ocupes mientras llega tu pedido'

'¡Nombre, esta oferta está para envolverte en la bandera Benito!'
'Vaya que lo está Juan, ¿Que esperas mexicano? ¡Llama ahora!'
Se proyectaron los números en la pantalla y de inmediato se apoderó de mí un impulso casi mecánico de ir hacia el teléfono. Sabía que las operadoras estaban esperando, pero aún así quise correr. Comencé a marcar, pero me daba el tono de ocupado. Voltié nuevamente al televisor para revisar bien el número, pero este había desaparecido; en su lugar había imágenes negras y grises de estática. El canal ya no estaba.

Desperté unos segundos después, tirado en el sillón, con el control remoto en la mano y la voz del noticiero mañanero a todo volumen. Me tallé los ojos, sacudí la cabeza y me dirigí a mi cuarto, preparándome nuevamente para irme a dormir.











ESTE ARTICULO FUÉ PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SUPLEMENTO "GENERACIÓN UNIVERSITARIA" DEL PERIÓDICO EL UNIVERSAL, Y SE UTILIZA CON PERMISO DE DICHA PUBLICACIÓN. SU AUTOR ES EL DUEÑO DE ESTE BLOG.

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